
En la práctica, los fallos en el proceso de curado no vienen acompañados de ninguna señal de advertencia. Se manifiestan como una superficie pegajosa, microgrietas finas, y luego aparecen los problemas típicos relacionados con el curado. La mayoría de las veces, la causa es una lámpara UV que no funciona correctamente, ya que no genera suficiente energía para lograr una unión completa del epóxido. Una simple prueba de energía UV permite detectar este problema, convirtiéndolo en un valor numérico con el cual se puede tomar acción.
Lo que realmente importa desde el punto de vista técnico Para el proceso de curado, lo primero es asegurarse de que la lámpara cuente con la longitud de onda adecuada. Un pico a 365 nm permite una penetración más profunda en los sistemas rellenos, mientras que 385 nm y 405 nm pueden ayudar en el curado superficial sin dañar la superficie. Las lámparas deben medirse en términos de densidad de energía en el arco (W/cm²) y de irradiación en la superficie de trabajo (mW/cm²), valores que se miden con un radiómetro calibrado.
La velocidad de curado depende de la dosis de energía aplicada: la mayoría de las resinas necesitan entre 1,000 y 3,000 mJ/cm² para curarse completamente. La irradiación máxima determina cuán rápido se acumula esa dosis. La estabilidad también es importante: se espera que haya menos del 3% de variación en la irradiación durante la vida útil de la lámpara. Además, es necesario asegurarse de que la reflectividad del reflector sea superior al 85% después del envejecimiento. Las lámparas de vapor de mercurio con recubrimientos dicróicos permiten concentrar la energía y reducir el calor generado por infrarrojos. El cuarzo libre de ozono evita la necesidad de ventilación adicional.
Esto es lo que hace que este método funcione en la práctica. Una rápida prueba con una tira de medición de energía UV permite conocer la dosis aplicada en segundos. Si la tira no muestra el nivel necesario, se debe ajustar la altura de la lámpara, verificar la alineación del reflector o programar su reemplazo, antes de que se acumulen materiales defectuosos. Una salida constante de energía permite mantener bajo control el tiempo de curado, reduciendo así la necesidad de reparaciones y permitiendo que las líneas de producción funcionen según lo previsto.
Algunos detalles importantes en el lugar de trabajo: Es necesario adaptar la lámpara al rango de curado adecuado: demasiados infrarrojos pueden causar deformaciones en las placas, mientras que una dosis insuficiente hará que la resina quede incompleta. La salida de energía disminuye a medida que la lámpara se desgasta, por lo que se debe planificar su reemplazo según las horas especificadas por el fabricante. No basta con considerar solo el color de la lámpara.
La limpieza del reflector no es algo opcional. Las huellas dactilares y el polvo pueden reducir la irradiación. Asegúrese de que su radiómetro sea compatible con el espectro de la lámpara, y verifique que el sistema de iluminación permita una circulación de aire y refrigeración adecuadas.